Mi página personal

Mi Trabajo

Tras más de treinta años de ejercicio profesional necesariamente se ha recorrido un largo camino. En mi caso este  camino ha sido, por una parte homogéneo (dedicado intensamente al ejercicio profesional de la psicología como una profesión de servicio a personas que -por unas u otras razones- han visto reducido su bienestar) y, por otra parte, muy heterogéneo, ya que esta actividad profesional la he realizado tanto en el campo clínico como en el educativo, mediante actividades de

  • consultoría con niños, jóvenes, adultos y parejas,
  • investigación, desarrollando instrumentos y métodos de evaluación y tratamiento de diversos problemas
  • y  de formación, con cursos para padres, maestros, profesionales de la Psicología, Pedagogía, PsicoPedagogía, Trabajo Social,…

Educado por mi familia con un alto sentido ético y moral, he practicado y practico mi profesión ajustándome al artículo primero de nuestro Código Deontológico. Este artículo exige al psicólogo que en todas sus actuaciones oriente su acción a lograr el mayor bienestar de su cliente.

Por otra parte, pienso que todo profesional solamente puede convertirse en tal gracias a los recursos que la sociedad a la que pertenece pone a su disposición, desde la educación infantil a la educación superior: maestros, libros, bibliotecas, etc. Por ello, y recogiendo el testigo de otros hombres y mujeres que han actuado como modelos de conducta profesional para mi, inculcándome con su ejemplo una actitud de responsabilidad social que, a mi vez, intento transmitir a mi propio hijo y a mis alumnos/as, he tratado y sigo haciéndolo, contribuir en la medida de mis posibilidades al desarrollo de la ciencia y a la transmisión y difusión del conocimiento veraz y contrastado. Prueba de ello es la mayor parte de mi actividad detallada en el currículo publicado.

Asimismo, he procurado denunciar públicamente, a través de todo tipo de medios: artículos, libros, capítulos de libros, participación en programas de radio y televisión, conferencias, congresos, cursos, páginas web, …, cualquier información referente a conocimientos erróneos, falsos, desfasados y superados por otros nuevos y mejores, de modo que se pueda evitar cualquier tipo de perjuicio o limitar la ayuda que requieren menores y adultos. Estas acciones no siempre han sido bien interpretadas por quienes veían afectados sus intereses económicos, académicos o profesionales; sin embargo han sido mucho más numerosas las muestras de aprecio y agradecimiento que he recibido. Lo cual, en pleno ejercicio de la “Ley del Efecto” constituye para mí un “refuerzo” que me anima a continuar.